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¿EL XIN YI DE ESPALDAS AL MUNDO? PARA QUÉ COMPETIR II

IMG_6165DSC_0043 - copiaDecimos que nuestro estilo es interno, de evolución personal, y por ello nosotras cinco en algún momento pensamos que no se debería competir. Hasta se puede tener un puntito de “elevación espiritual” con respecto a los demás estilos.

¿Por qué llegamos a pensar que “lo nuestro es distinto, más profundo… mejor en definitiva”? Hace ya tiempo que nos acomodamos en una práctica repetitiva y pensamos que lo hacíamos bien, que no necesitábamos más ¡Qué error!

Ampliando nuestra visión nos embarcamos en esta experiencia por diferentes motivos: nuestra propia evolución en la práctica demandaba un nuevo reto de mejora, con fecha límite, y queríamos dar a conocer el Xin Yi en un foro como el de los campeonatos nacionales; nos pareció interesante ver desde dentro este tipo de competiciones y aprender todo lo que nos pudiera aportar.

El tai chi de cualquier estilo es un arte marcial, aunque que lo queramos negar. Si preferimos una práctica terapéutica existe el Chi Kung, que aporta una energía potentísima y se desarrolla en un espacio físico muy reducido. El tai chi, además de tener su componente terapéutico, hunde sus raíces en el combate, en la lucha basada en la defensa y el ataque, el avance y el retroceso sin perder nunca el centro, la raíz.

Todos los estilos de tai chi contienen lo que  Li I-Yu explicaba como… “Nuestro cuerpo contiene los “ocho trigramas” y nuestros pies recorren los “Cinco Elementos”. Técnicas de manos y pasos; ocho más cinco; juntos suman trece. Así las “trece posturas” derivan de la naturaleza y las llamamos las “ocho puertas” y los “cinco pasos””.

En los campeonatos, desde el punto de vista técnico el tai chi se evalúa por jueces según los principios que lo rigen y ateniéndose a un reglamento establecido. El estilo concreto que se practique es irrelevante. Los participantes debemos demostrar la calidad de nuestros movimientos y esto requiere muchas horas de entrenamiento, correcciones y condición física para desarrollar las tablas. El trabajo hecho hasta ahora y demostrado en los tres campeonatos a los que nos hemos presentado lo hemos realizado por nuestra cuenta.

En este sentido, tras presentarnos con la tabla de 24 movimientos en la categoría de mano vacía en el primer campeonato y comentar después con jueces y maestros cómo lo hacen en otras escuelas, decidimos hacer una tabla nueva tanto de mano vacía, enlazando movimientos de la tabla de 78, como de espada. Este nuevo reto hizo que entrenáramos más, memorizáramos y consiguiéramos mejores resultados.

Lo primero que nos sorprendió de la experiencia en el tapiz fue la variedad de estilos que existen y la calidad de ejecución de los participantes. Fue entonces, al medirnos con estas personas entregadas a su pasión, cuando fuimos conscientes del largo camino que aún queda por recorrer. No para hacerlo igual o mejor que ellos, sino para tomarlos como referencia por su tesón y su buena ejecución y seguir profundizando con mayor conocimiento.

Fuimos con el espíritu de aprender y … hemos pasado por la sensación de ser novatas en todos los sentidos posibles: desde el saludo correcto, la forma de llenar el tapiz, pasando por que nuestras espadas no son reglamentarias y tuvimos que pedirlas prestadas en el último momento, los nervios individuales y colectivos que a todas afectan (pues el fallo de una persona resta puntos a la escuadra en su conjunto) y hasta el error de un juez que no pitó el tiempo reglamentario… Hemos aprendido muchas más cosas de las que esperábamos y en tiempo récord.

Fuimos con la intención de mostrar nuestro tai chi Xin Yi ejecutado en escuadra, con toda la armonía posible, y volvimos con la afirmación de jueces y compañeros de que nuestro Xin Yi es valorado muy positivamente, de que les gustan mucho las formas, especialmente la espada.

En cuanto a los resultados estamos muy satisfechas, no por el ruido externo que provocan las medallas, sino porque hemos superado nuestros propios límites. Si no existe tensión no se puede comprobar hasta dónde somos capaces de llegar. Ahora lo sabemos.

Tenemos que mejorar la calidad de los movimientos, marcarlos más, sin dejar de fluir; bajar la postura física para arriesgar más, acostumbrarnos a las nuevas espadas hasta que sean la prolongación de nuestros brazos y seguir practicando juntas porque nos lo pasamos genial.

Ahora sabemos cuál es nuestro reto de mejora. ¿Te apuntas?

Ángeles Dios.

 

¿EL XIN YI DE ESPALDAS AL MUNDO? PARA QUÉ COMPETIR I

IMG_6176“Arte que busca la armonía, la belleza y plenitud de la propia vida*”.

La definición que hemos elegido para expresar lo que para nosotras es el tai chi Xin Yi, como bien sabe quien lee este artículo, no es una expresión nuestra. Sin embargo, hemos decido “hacerla nuestra”.

Las palabras armonía, belleza, plenitud…encierran ideas maravillosas relacionadas con aspiraciones intrínsecamente humanas.
El participar en campeonatos:

 ¿En qué medida nos ayuda en ese proceso de búsqueda de satisfacción de nuestras aspiraciones?

Cuándo explicamos a nuestros amigos para qué sirve el tai chi que practicamos, les decimos que además de ventajas físicas, nos ayuda a mostrarnos “como personas más estables, seguras y equilibradas. También más firmes en nuestras convicciones**”.
Solemos manifestar que el Xin Yi nos ayuda a concentrarnos en el “aquí y en el ahora”.
El participar en campeonatos:

 ¿Apoya la demostración de que esas afirmaciones tan positivas son ciertas?

El cambio es un desafío para cualquier persona. Cuando el cambio supone incorporar algo que no está en conflicto con la idea que tenemos de nosotros mismos, es más bien un acto de añadir. Este añadir supone (¡solo!), un ejercicio de voluntad y esfuerzo para incorporar nuevos hábitos. Sin embargo, a veces el cambio de acoger algo nuevo en nuestro interior supone el desafío de “soltar”. Sí, hablamos de soltar. Cambiar significa intercambiar algo entre mi yo y el entorno. Significa incorporar algo nuevo y soltar algo a cambio.

Si el ser humano necesita cambiar para crecer, el ser humano debe aprender a soltar. Soltar es algo muy difícil para las personas. Supone dejar atrás, retirarse, renunciar…
Compitiendo hemos experimentado incertidumbre ante la evaluación de ojos ajenos. Hemos vivido desequilibrios emocionales producidos por el intenso latir de nuestros corazones a un ritmo superior de lo habitual mientras procurábamos hacer esfuerzos denodados por demostrar nuestro autocontrol. Hemos experimentado sentimientos de aceptación y humildad al observar a practicantes de otros estilos que ejecutaban los ejercicios mejor que nosotras. Hemos pretendido centrarnos en el aquí y en el ahora mientras no dejábamos de escuchar el bullicio del público de las gradas y sus aplausos. Hemos pretendido practicar la armonía en equipo y al unísono a la vez que de soslayo mirábamos a nuestra compañera de escuadra más avanzada. Hemos buscado la belleza de los movimientos que en nuestra tabla son los más hermosos, a sabiendas de las dificultades y la tensión que ello suponía para cada una y para todas en conjunto.

Compitiendo en equipo hemos experimentado el cambio que supone desprendernos de nuestra vergüenza y atrevernos a mostrar algo sobre el tapiz y sus límites de los aprendizajes adquiridos durante años. También nos hemos desprendido de nuestras rutinas más confortables haciendo tai chi. Hemos hecho esfuerzos para abandonar la seguridad y nos hemos arrojado a la incertidumbre.

En la medida en la que hemos sido capaces de afrontar los cambios de forma voluntaria y hemos ido tomando la iniciativa de los mismos, sentimos como poco a poco caminamos hacia otro concepto de ser persona. El de un ser, mucho más amplio y menos fijo y así, de esta forma, quizás seamos competentes para aceptar y asentir un poco más la aventura de estar vivos. En ese proceso seguimos.

¿Nos quieres acompañar?

* ** “Tai Chi Xin Yi, salud y armonía para el cuerpo y la mente”, Rafael Alonso y Antonio Medrano, 1999 Ediciones Yatay.

Pilar Fernández Zanca